Un septiembre en la Selva

person Publicado por: Adrià Jiménez list En: Noticias En: comment Comentario: 0 favorite Golpear: 165

Se van acabando las vacaciones, volvemos a la rutina, pero siempre con ganas de seguir disfrutando de esos pequeños momentos de desconexión que conseguimos gracias a la libertad que nos ofrecen nuestras autocaravanas. Y más ahora. Volver es duro, pero si mientras volvemos podemos seguir teniendo nuestro rinconcito de relax… La cosa cambia.


Hoy visitaremos la comarca de la Selva que se sitúa, mayoritariamente, en la provincia de Girona. La capital de la comarca es Santa Coloma de Farners pero su municipio más poblado es Blanes.

Lo primero, como siempre, visitar Anoia Caravanes para recoger nuestra autocaravana de alquiler. Para el viaje hasta Santa Coloma de Farners solo nos llevará una hora, así que tenemos tiempo de conocer el vehículo (hyperurl.co/pa3u3p).

Cuando ya hayamos llegado a la Selva buscaremos donde pasar la noche. Evidentemente, os ayudaremos en ello. La primera opción que os damos es en Lloret de Mar, en el número 50 de la Avenida Boadella. Se encuentra en la parte superior de la playa de Boadella, y es una zona tranquila, residencial, y silenciosa durante la noche. Otra opción es en Blanes, en el paseo Bitácora, donde de 20h a 9h se puede aparcar de manera gratuita. El tercer aparcamiento que recomendamos es en Lloret de Mar, en la avenida Vila de Blanes 179.

Ahora que ya tenemos controlado dónde podremos pernoctar, podemos empezar con las visitas. O en este caso, el disfrute. Porque la primera cosa que haremos será ponernos el bañador, pensar que estamos en pleno agosto pero sin el agobio de las miles de personas, y pegarnos un chapuzón en la playa de la Cala del Castell. Hablamos de uno de los últimos arenales extensos y vírgenes que se mantienen en la Costa Brava gracias a que, por referéndum, se evitó la masificación de edificaciones. Arena fina y dorada, ideal para los niños porque es poco profunda y con el fondo marino de arena.

Siguiendo con las playas, otra que merece nuestra atención es la de Santa Cristina de Lloret. Entre los acantilados del jardín Botánico de Pinya de Rosa encontraremos esta playa, a la que descenderemos tras dejar atrás la Ermita de Sta. Cristina. Aguas tranquilas, ambiente familiar, arena fina y poca profundidad. Perfecta para que la disfrutemos.

Si lo que buscamos es un poco más de emoción que una playa de aguas tranquilas, que para gustos colores, podemos irnos hasta Platja d’Aro para conocer el PPS Park, un parque con todo tipo de atracciones, hinchables, quads, norias, barco pirata, humor amarillo, toboganes… Sí, de todo. Los más pequeños alucinarán.

Otra opción similar es la de ir a Water World: piscinas de olas, ríos rápidos, toboganes, kamikazes, pistas blandas… Un conjunto de atracciones orientadas para que se lo pasen bien tanto los más pequeños como los más grandes. Yendo en familia, pocos planes entretendrán más a todos. ¡Eso sí, poneos crema! Que parece que no pero el sol va haciendo mella.

Si los parques acuáticos no os convencen o, por lo contrario, salís de ellos y buscáis algo más tranquilo, una visita a los Jardines de Santa Clotilde puede ser el siguiente paso. Se encuentran sobre un acantilado de impresionantes vistas sobre el mar y fueron diseñados a la manera de los antiguos jardines, suaves y austeros. El espíritu renacentista italiano como esencia de la modernidad florece en este jardín.

Como nos ha entrado hambre, os proponemos tres restaurantes para que probéis. El primero se llama Ca L’Enric, en Lloret de Mar. Cocina local, casera, en la que destacan los calamares, el pollo y las escalopas. Buen servicio, atento, rápido y a un precio razonable.
También podemos ir a Can Guidet, que se encuentra en la misma ciudad que Ca L’Enric. Cocina sencilla, confeccionada con carnes a la brasa, un extenso surtido de bocadillos al estilo antiguo y ensaladas hechas con tomates, pimientos y lechugas de las tierras del arroyo de Lloret. Ambiente familiar, pues el restaurante dispone también de una zona para niños.
Y ya por último, y no por ello menos relevante, Mas Romeu. Como dicen ellos mismos: “investigar y ofrecer platos de cocina tradicional, elaborando siempre aquellos productos de temporada frescos, naturales y a veces humildes que han caracterizado la cocina catalana”. ¿Todo dicho, no?

Ahora que ya hemos cargado pilas, momento perfecto para conocer, por ejemplo, el castillo de Tossa de Mar. Situado en la Vila Vella del municipio, y siendo el único ejemplo de población medieval fortificada que todavía existe en la costa catalana, fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931. Su objetivo era proteger Tossa de la piratería.

En este mismo sentido, Hostalric nos ofrece otro castillo, curiosamente situado en un cono volcánico achatado. En la cima más alta del volcán es dónde se encuentra el castillo. La colina donde se asienta se formó con la destrucción de la chimenea volcánica.

Si este tipo de visitas nos gusta, tenemos motivos para estar contentos. En Susqueda encontramos la ermita de Santa Anna, del siglo XVII, a la que se asciende por un camino de tierra. Una sola nave, con un edificio pequeño al lado y un campanario de espadaña. Las vistas desde la ermita son, sencillamente, increíbles.
Otra ermita que no podemos dejarnos sin visitar es la de Santa Cristina, de la que se tienen noticias desde 1376. El templo es de finales del siglo XVIII, neoclásico y contiene un riquísimo altar mayor de mármol hecho en Italia.

En Breda encontramos el Monasterio de Sant Salvador de Breda, fundado en el año 1038. Se trata de un antiguo cenobio benedictino que fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1974. Es un monasterio que está relacionado con la casa de los Cabrera, vizcondes de Girona, que decidieron construirlo para “salvar sus almas” y que Dios les ayudara a salvarse de sus enemigos.

Seguimos con las visitas, esta vez al Santuario de Sant Pere del Bosc. Todo un entorno difícilmente igualable, con un edificio majestuoso que data del siglo X, antiguo monasterio benedictino, gran patrimonio histórico construido por Puig i Cadafalch. Contiene una pequeña capilla llamada de la Virgen de Gracia.
Y para terminar, os dejamos la recomendación de visitar el Museo Municipal Josep Aragay, que acoge la obra del artista del Novecentismo. Creado en 1974, aprovechando el espacio de la antigua iglesia de Santa Maria de Breda, del siglo XII. El museo cuenta con una importante colección de pintura, cerámica, dibujo y aguafuerte.

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